martes, julio 19

La página en blanco

Tantas veces,
repetidas noches de entierro
donde sentado en mi sombra
esperaba la hora de la herida naciente.
Porque las flores se abren
se abre el silencio…


Dame tu música

(las voces susurran)

Dame tus manos, vamos a escribirte
pálido y pesado como los parpados del difunto



Tantas noches,
repetidos entierros
donde, llorando al que fui,
regalabame mis últimas palabras:

“Cuando niño eras puro
cuando puro tenías cielo
e inventaste un dios eterno
y el universo un pensamiento,
ahora tu reflejo marchito se busca en la niebla.

Dame tus uñas, tu voz, tus ojos de pez ahogado;
una cuerda, tu cuello
hoy jugaré al ahorcado…”


Tantos entierros
canciones de cuna
flores
silencios
ausencias palpables
susurros gritados
música, sangre
y un niño rondando su lado oscuro
conversando con su sombra
evadiendo a la muerte hecha prosa
sobre una página en blanco